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miércoles, 23 de noviembre de 2016

FORMACION PERMANENTE E INNOVACION EN LAS PRACTICAS PEDAGOGICAS EN DOCENTES DE EDUCACION BASICA


Un Enfoque Psicosocial para la Formación Permanente del Profesorado.

Existen diversos enfoques teóricos para entender el aporte de la formación permanente a los profesores en términos profesionales. Cualquier acción formativa, por tanto, exige la adopción de un enfoque. En este caso, se ha privilegiado una línea teórico metodológico de origen psicosocial sustentada en tres dimensiones fundamentales: la conceptualización referida a la formación permanente, la competencia genérica y la innovación como mecanismo de transformación de la práctica pedagógica.

A continuación se presenta una síntesis conceptual de estos componentes:

La Formación Permanente como aprendizaje de un adulto. En el proceso de aprendizaje, el educador se involucra con todas sus dimensiones, constituyéndose el pensamiento crítico en un eje articulador del aprendizaje, y se asume como un proceso inspirado y dialéctico de indagación sobre el objeto de conocimiento, así como de las maneras en que el sujeto se relaciona con dicho objeto.

En este proceso de indagación se va modificando la relación del sujeto con el objeto, conformándose un proceso espiral en que el profesor, desde sus marcos de referencia, se acerca al objeto, modificando en parte éstos, con los cuales se acercará nuevamente al objeto, produciéndose un proceso continuo de modificación.

El aprendizaje consistiría en la capacidad de mantener una permanente revisión de su Esquema Conceptual Referencial Operativo (ECRO). Se trataría de aprender a mantener un esquema referencial dinámico y flexible, como mecanismo que va continuamente creando, modificando y perfeccionando al docente. Desde el contexto formativo, el aprendizaje docente está relacionado con la realidad intercultural y profesional en que éste aprende. Así, el aprendizaje se logra al indagar. Esto implica interpretar e interpelar la cotidianidad, problematizándola constantemente para introducir una distancia adecuada entre el sujeto y el objeto que se transforma de este modo en sujeto cognoscente. Aprender implica conciencia y reflexión frente a mecanismos de acción irreflexiva y representación acrítica.

Esta criticidad a la cotidianidad se realiza experimentándola y viviéndola, donde la práctica se constituye como primer momento de todo proceso de conocimiento, pero también estableciendo una ruptura con la familiaridad acrítica, con el mito de lo obvio y lo natural, con el sistema de representaciones que la muestra como lo real y autoevidente.

En consecuencia, el proceso de aprendizaje del docente es visto como un aprender a aprender, que se configura en el modelo de organización y significación de sus experiencias, sensaciones, emociones y pensamientos, construyendo prácticas de enseñanza que articulen su labor profesional.

De esta manera la formación permanente es definida como un proceso político ideológico que apela al protagonismo del docente en la continua ampliación de la visión de mundo (interno y externo) inherente a su labor profesional.


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